Se despertó sobresaltada, alguien estaba tocando al timbre, miro a su alrededor, se sentía desorientada, vio que el fuego se había consumido, miro por la ventana y vio que el sol estaba muy alto ya, se levanto al oír de nuevo el timbre, corrió hacia la puerta y abrió, allí estaba su amiga Vero, que al ver la cara de Ana al abrir la puerta, supo que algo no iba bien, tenia los ojos hinchados, como si hubiera estado llorando, y su expresión estaba desencajada. Ana, al verla, se abrazo a ella, y comenzó a llorar desconsolada. Cuando se calmo un poco, la invito a pasar, y fueron a la cocina. Mientras preparaba algo de te, Ana le contó lo que había pasado la noche anterior. Vero tenia cara de incredulidad, no podía dar crédito a lo que su amiga le estaba contando, ¿Miguel secuestrado? ¿Quién querría hacerle daño? Era un chico estupendo, se llevaba bien con todo el mundo, nunca se había peleado con nadie, ni había tenido una palabra más alta que otra. No podía ser, tenia que haber algún error. Ana no podía dejar de llorar,terminaba de contárselo, mientras tomaban el te.
En la otra punta de la ciudad, Miguel abría los ojos con mucho esfuerzo, había mucha luz donde estaba, aunque no sabia donde era. A decir verdad, apenas recordaba nada de lo que había pasado, lo ultimo de lo que se acordaba era que le metían a la fuerza en un coche, sintió un leve pinchazo y después había despertado en ese sitio, que empezaba a poder visualizar, era una especie de almacén, solo se veían cajas apiladas, y algunos hierros tirados por el suelo. Sentía que su cabeza le daba vueltas y sentía mucha pesadez de cuerpo, intento moverse, pero estaba atado a una silla, estaba empezando a asustarse, le debían de haber puesto algo para dormirle, y por eso no se acordaba de nada. ¿Qué estaba pasando? De pronto vio una sombra que se acercaba a el…
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